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Gendarmería, Ejército y Seguridad Pública

Entre las varias razones por las cuales se pudo votar por el PRI y Enrique Peña Nieto estaba para diversos electores el cambio de la estrategia de seguridad pública. A pesar de las propuestas que se hicieron en la campaña, con la información que hemos recibido de los cambios en el nuevo gobierno, no creo sean substanciales las modificaciones, no cambian la perspectiva con la cual se enfrentaba al crimen organizado desde el sexenio de Felipe Calderón (ver Nexos diciembre 2012) y sólo prevén una nueva estructura que replicará la misma estrategia.

Compartiendo la opinión de Alejandro Hope. El diseño de la Gendarmería Nacional no responde a la solución de problemas de seguridad, más bien es un esquema militar ante la ausencia de policías locales, lo cual no es suficiente y es repetitivo ante la existencia de policías federales. Lo alarmante es pensar nuevamente que militares son la solución al problema de seguridad que es mucho más complejo que sólo llevar personas al ministerio público. En específico el diseño de la Gendarmería tiene como objetivo aparente crearle una estructura de protección en materia de seguridad pública a los militares que han demandado desde la Ley de Seguridad Nacional.

La idea sigue siendo la misma, partiendo de un supuesto que los militares no tienen problemas de corrupción, que el problema es desarticular organizaciones criminales para bajar la violencia y bajar el consumo de drogas. Pero como hemos podido ver a lo largo de los años, si no se entiende al problema del crimen organizado como de lucro económico, inteligencia para más de de un crimen en más de una dimensión, relacionar la violencia con lógicas diferentes, entender las bases sociales del enrolamiento a las organizaciones y el insistente problema de la impunidad en el sistema, entonces la perspectiva seguirá siendo persecutoria.

Incluso, desde el diagnóstico implícito que hace el equipo de Enrique Peña Nieto (ya que su costumbre es a dar soluciones sin diagnóstico) el problema esta en el mando de la estrategia. Cambiar el mando a militares no cambia la perspectiva persecutoria, la refuerza y la concibe como única salida. Es necesario entender que la educación militar esta si preparada para coadyuvar a la seguridad y a la persecución de delitos de alto impacto, pero no para tareas de complejidad que escapan de la esfera de lo militar, que esta estrechamente relacionado al uso de la fuerza.

La política de seguridad en México ha sido construida por medio de prejuicios, supuestos sin fundamentos, sin objetivos claros o indicadores del éxito o fracaso de la política. Enrique Peña Nieto y su equipo de seguridad sólo quieren aparentemente disminuir los efectos visibles de la violencia pero no sus causas sociales ni su diversidad de consecuencias. Además que no ha habido un compromiso claro por revisar incluso la perspectiva prohibitiva de drogas. Es populismo punitivo sólo que con nuevas estructuras instituciones y objetivos menos ambiciosos.

La propuesta de un Código Penal Único para todo el país es controversial, pero lo que me preocupa más es ¿quien va a aplicar ese código penal? ¿Una Procuraduría General de la República no autónoma, que tiene poca eficiencia en presentar casos al ministerio público? Mientras no se replantee seriamente el rol de la PGR en el sistema de justicia y por ella haya una reforma profunda de su actuar con el nuevo sistema judicial entonces cualquier código penal será inútil si existe impunidad.

Las seis propuestas ofrecidas por Peña Nieto en el Consejo Nacional de Seguridad Pública responden a lo más necesitado durante el sexenio de Felipe Calderón, planeación, evaluación y ajuste, además de integrar la perspectiva de Derechos Humanos. Pero adolece de lo mismo que todo su plan de gobierno, no es específico y no cambia de fondo las perspectivas con las cuales se enfrenta la delincuencia organizada. Es positivo que se plantee la planeación pero también es necesario se tomen posiciones más claras en el tema de seguridad. Además de que se aumenté en programas sociales, pero la columna vertebral esta en un combate con inteligencia sobre la diversidad de crímenes que busque desarticular las organizaciones criminales de manera logística y financiera, además de tomando con seriedad el debate la despenalización y regulación de las drogas.

Las Fuerzas Armadas asumen que su papel es transitorio, ya que los discursos políticos asumen a su vez que la participación de la milicia es transitoria en la existencia de una nueva policía capaz de enfrentar el tema de seguridad pública. La Gendarmería es un diseño que solventa de manera insuficiente las peticiones de protección de las Fuerzas Armadas con la Ley de Seguridad Nacional pero que crea un órgano que puede tener mayor vigencia que la visión transitoria que se ofrece. Es además una respuesta regional para atender problemáticas regionales de la cual parte del mismo supuesto que Calderón que presencia militar disminuye delitos cuando se vio un aumento de la violencia.

Finalmente sigue siendo riesgoso que se someta a las Fuerzas Armadas a la esfera corruptora del crimen organizado. No es casual que uno de los grupos armados criminales sea de ex militares (“Los Zetas”). Es importante también evitar prensar que las Fuerzas Armadas son incorruptibles y que pueden estar tanto tiempo en tareas de seguridad pública cuando su entrenamiento es en materia de Seguridad Nacional. La lógica de la Gendarmería va en sentido opuesto.