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Comentarios sobre “Cartel Land”

Hace unos días asistí al pre-estreno de “Cartel Land” gracias a una cortesía de Horizontal. Tengo una serie de impresiones de la película que quiero compartir para aquellos quienes ya la han visto. Si no la han visto, y no quieren que se las “espolerié”, o mejor dicho, que se las cuente, no lean lo que sigue hasta que ya lo hayan hecho.

Cartel Land es una introducción al complejísimo tema de Tierra Caliente. Estoy trabajando este tema en mi tesis de maestría. La película tiene novedades que me serán útiles, por ejemplo, el tema de la infiltración de “cocineros” de metanfetaminas en las Fuerzas Rurales, o la utilización de técnicas de tortura por parte de las autodefensas cuando capturaban “Caballeros Templarios”.

Si ustedes quieren una reseña cinematográfica vean el vídeo de Fernanda Solórzano. No tiene desperdicio. Ella hace la mejor crítica posible: la historia del vigilante norteamericano de Arizona sobra para la película, y la comparación de vigilantes puede resultar poco convincente.

También el rol de Mireles es sumamente controversial. Miguel Ángel Guevara critica con atino a los medios que sólo se han enfocado en el noviazgo del vocero, o que sostendrán simplonamente que la película crítica a las autodefensas. El vídeo y el texto sirven muy bien para apreciar el filme en su verdadera dimensión.

Fernanda Solórzano crítica que la película deje la impresión de que Mireles estaba en la organización de las autodefensas desde un inicio. Ese es el primer apunte que quiero hacer. Esta impresión puede oscurecer el papel más relevante de Mireles: mensajero y organizador. Mireles adquirió autoridad en las autodefensas convenciendo a más pueblos de los municipios de Michoacán para unirse a las autodefensas. Se puede notar esa autoridad política con el contraste que se muestra una escena en que Estanislao Beltrán “Papá Pitufo” enfrenta problemas al tratar de convencer a otro municipio de los beneficios de las autodefensas. Mientras Mireles le va de perlas, a Beltrán le llueven reclamos. Y Mireles explica muy bien cómo logró convencer a más pueblos, su presencia física y la sencillez de su mensaje.

En los reportajes de Denise Maerker sobre el levantamiento, o la entrevista de Sanjuana Martínez a Mireles, o la relación de hechos que hace José Gil Olmos. se puede confirmar que Mireles se une después del levantamiento de las autodefensas el 24 de febrero de 2013. Mireles se acerca a Hipólito Mora en Buenavista en esos días. Mireles no se une al principio a las autodefensas de Tepalcatepec que dirigen Alberto Gutiérrez “El 5” y Juventino Cisneros “Comandante Tilín”. Hay una razón lógica, Mireles daba consulta en Apatzingán, cerca de la presidencia municipal, y Buenavista queda de paso a Tepalcatepec.

Lo que Mireles sí hace es dirigir la toma de varios municipios. E insistir que se debía tomar Apatzingán. Destaca su papel en la toma de Nueva Italia, o el alzamiento en Aquila, Coalcomán y Coahuayana (municipios de la costa sierra náhuatl de Michoacán). Mireles no fue fundador, y no sólo fue vocero. Además, Mireles pudo decir con claridad el punto de inflexión que irritó y movilizó  a los campesinos y jornaleros de Michoacán, el abuso sexual a las mujeres de sus municipios. El terror extractivo de Los Caballeros Templarios era soportable hasta que trastocó la idea dignidad de los habitantes. Mireles supo usar ese discurso para movilizar. Pero claramente Hipólito Moral, Beltrán, Gutiérrez, Tilín, y Antonio Torres “El Americano” fueron los que organizaron en términos financieros, de armas, y de estrategia policial.

Segundo tema. La infiltración. Me sorprende un poco que el documentalista no haya mostrado, no sé si documentado, la red de infiltración. Exponen el caso de Edgar Sierra, líder de “Los Viagras”, una banda de hermanos que fungieron como “halcones” (espías y vigilantes) de Los Caballeros Templarios. Pero Los Viagras no actuaban solos. Ellos se habían infiltrado gracias a los buenos oficios de Antonio Torres “El Americano” y Juan José Farías “El Abuelo”. ¿Por qué ellos dos no aparecen en ningún momento? Antonio Torres ha sido acusado de haber tenido una alianza de muchos años con Los Caballeros Templarios. Juan José Farías había sido lugarteniente del Cártel del Milenio, y su hermano, Uriel Álvarez, había sido impuesto como presidente municipal de Apatzingán por Los Caballeros Templarios. Farías sigue siendo líder de la Fuerza Rural, y de hecho se sospecha que él organizó a Los Viagras. Estos halcones  fueron parte de un grupo especial de autodefensas que organizó el gobierno para atrapar a los líderes de los Caballeros. También se sospecha que Farías organizó la toma de la presidencia municipal de Apatzingán a finales del 2014. El 6 de enero de 2015 serían desalojados Los Viagras de la presidencia municipal. Laura Castellanos documentó que ese desalojó terminó en masacre. El Padre Gregorio López, encargado de Apatzingán, dijo que la masacre en Apatzingán era un mal necesario para desterrar a Los Viagras.

La red de infiltración es clara. No sólo son los “perdonados” individuales que menciona Mireles. Es una red de personajes que después avaló Castillo. Me preocupa que la película deje la impresión que Mireles fue el orquestador de la infiltración en su totalidad, y que los cocineros de metanfetaminas vestidos de Fuerza Rural era sólo una consecuencia de ingenuidad de los autodefensas. En este tema  la película no muestra nada del papel especifico de Castillo.

El último tema. La comisión de Castillo. Queda claro con el comentario anterior que creo que el documental da mensajes mixtos sobre la Comisión, y que pudo haber profundizado en algunas cosas. Ejemplo: las operaciones que hizo con las autodefensas, no sólo su transformación en Fuerza Rural. También la participación de Castillo en muchos de los procesos que mencioné sobre la infiltración. Destaca por ejemplo el cambio de posición de la sociedad ante los militares. En una de las escenas más potentes del documental se muestra el rechazo de la población a la entrada de militares. Pero después el Ejército sería el que operaría las detenciones y aseguramientos de propiedades de los Templarios.

Entiendo que hacer un documental de estas características implica muchas decisiones narrativa. Las limitaciones son el material que se consigue, y también las oportunidades para conseguirlo. Pero creo que el error principal de la película fue pasar a segundo plano lo social en favor de las historias de Mireles y el vigilante de Arizona. Merecían más espacio los pobladores, los autodefensas de a pie, los perdonados, los otros comandantes, Hipólito, Castillo. Aunque opino eso, creo que la película vale mucho la pena. La calidad del documental es indudable e imperdible.

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